Teoría del proyecto

Contextos de la obra

Cuando somos niños cada día es un mundo. Las experiencias son nuevas, los lugares desconocidos… A medida que vamos creciendo todo esto cambia, todo nos resulta igual porque ya lo hemos vivido antes, la rutina se apodera de nuestra vida y las cosas dejan de ser tan interesantes. Conforme nos vamos haciendo mayores, los días parecen acortarse, se nos pasan en un suspiro. ¿Por qué sucede esto?

Son muchas las creencias y las investigaciones que han tratado de dar explicación a este fenómeno. Es obvio que la velocidad del reloj es siempre la misma, pero nuestra percepción del tiempo cambia, volviendo los días más cortos.

Desde el punto de vista científico, son muchas las teorías que han surgido alrededor de este tema. David Eagleman, por ejemplo, es un neurocientífico que estudia los fenómenos relacionados con la percepción del tiempo.

“Él explica la aceleración de la vida a medida que nos hacemos mayores por el gasto energético de nuestro cerebro cuando procesamos información

Según su teoría, cuando la experiencia es nueva, nuestro cerebro gasta más energía. Es así porque prestamos más atención y registramos más detalles que cuando la experiencia es repetida. Este esfuerzo mental nos produce la sensación de que el tiempo transcurrido es mayor” [1]

Así, cuando la experiencia es repetida, no es necesario guardar nueva información, por lo que nuestro celebro gasta menos energía.

Un ejemplo de esto podría ser al mudarnos a una nueva ciudad. La primera vez que salgamos de nuestra nueva casa, estaremos más pendientes de todos los elementos que hay a nuestro alrededor, pues necesitaremos adquirir información del espacio que nos rodea para saber encontrar el camino de vuelta a casa. Cuando ya nos hayamos aprendido el recorrido, iremos de aquí para allá sin prestar la más mínima atención, será como si nuestros pies se movieran solos, como si algo invisible nos estuviera guiando.

En la niñez es cuando más experiencias nuevas adquirimos diariamente. Por eso, durante esos años parece que el tiempo transcurre mucho más lentamente.

Douwe Draaisma, por su parte, ha recogido artículos y escritos de varias épocas que versan sobre este tema. Sus conclusiones son muy parecidas a Eagleman.

"El tiempo psicológico discurre en un reloj interno guiado por nuestros recuerdos. La duración y el ritmo son fabricados por la memoria" [2]

Douwe Draaisma cree que nosotros no somos lo que nos ha pasado, somos lo que recordamos que nos ha pasado. De modo, que para averiguar quienes somos, es necesario saber recordar correctamente. Hacer esta labor bien (la de recordar correctamente) es muy necesaria en la vejez, pues en esta recordamos mejor las cosas vividas en la juventud que las que sucedieron hace pocos días. Cosa que puede ser debida al poco interés que le proyectamos durante la vejez a la vida, cansados de una rutina constante y al escaso empeño del celebro de guardar una información ya conocida.

Es bien sabido, que todo lo que hemos hecho a lo largo de nuestra vida está almacenado en nuestra memoria, pero a todos esos recuerdos, solo tiene pleno acceso nuestro subconsciente. No somos capaces de recordar todo lo que quisiéramos, los recuerdos aparecen ante nosotros de cualquier modo y en cualquier momento, sin que nosotros tengamos pleno acceso a ellos.

Draaisma llega incluso más lejos. Él dice que podemos crear recuerdos que no hayan existido nunca e introducirlos en nuestra mente, de forma que engañemos a esta.

William James, un psicólogo del S.XIX, también atribuía el acortamiento de los años a la monotonía de los recuerdos. En su libro “Principios de psicología” comenta:

"Durante nuestros años de juventud tenemos alguna experiencia totalmente nueva cada hora del día, subjetiva u objetiva, la capacidad de retención es fuerte, y nuestros recuerdos de esa época […] son detallados.

Pero cada año que pasa esa experiencia se convierte en una rutina automática de la que apenas somos conscientes. Los días y las semanas se diluyen en nuestro recuerdo hasta convertirse en unidades carentes de contenido" [3]

Así pues, como deducción a estas teorías, una de las formas de conseguir que nuestra vida nos parezca más larga, de tener la sensación de que está durando más, lo que hay que hacer es perseguir cosas nuevas, probar experiencias distintas todo el rato, cosa que no es nada sencilla.

Estos contenidos teóricos ¿Cómo pueden ser relacionados con mi propuesta artística?

Unos de los requisitos para llevar a cabo este proyecto era realizar una ruta programada, realizando un recorrido, siguiendo un itinerario marcado en un mapa. Los lugares que visité en el transcurso de ese caminar ya los había visitado con anterioridad, por lo que me resultaban bastante indiferentes. Era la misma ciudad de siempre, con los mismos edificios, los mismos semáforos y el mismo ir y venir de vehículos.

Tras realizar la búsqueda de información comentada anteriormente, llegué a la conclusión de que necesitaba realizar un trabajo donde pudiera ver las cosas con una nueva perspectiva, intentar ver esos lugares con unos nuevos ojos, como si fuera una niña de nuevo.

Debido a eso, decidí usar como uno de los elementos para llevar a cabo este proyecto, un pequeño conejo de peluche. Este muñeco es un objeto que ha estado conmigo desde la más tierna infancia. Fue un regalo de cumpleaños que obtuve de mis padres a la edad de 5 años y desde entonces ha permanecido junto a mí. Cuando era pequeña dormía abrazada a él, pero poco a poco, conforme pasó el tiempo su posición fue relegada a una rendija de estantería, donde permanecía vigilante de todo lo que sucedía en la habitación.

Esto puede ser visto como una especie de alegoría de la vida, la separación que se produce de la infancia y como esta queda aislada en nuestro interior, pero todavía está vigilante, porque uno nunca se desprende del todo de aquella vez en la que fue un ser inocente y despreocupado.

Por tanto, he querido usar este objeto como un símbolo de una infancia olvidada, donde tenía unos deseos y unas inquietudes muy diferentes de las que tengo ahora. Donde todo lo que me rodeaba era un mundo por descubrir, donde había una enorme cantidad de cosas y experiencias básicas por vivir y donde la monotonía era algo todavía muy lejano.

Así pues, este juguete representa la sensación de mirar las cosas por primera vez y como estas quedan grabadas en el recuerdo.

Con el peluche en mano y armada con una cámara compacta digital, decidí hacer de nuevo el camino marcado en el mapa. Esta vez haría fotos de todos los objetos y/o lugares que llamaran mínimamente mi atención, lugares que pudieran llamar mi curiosidad siendo niña. En lugar de ponerme yo como modelo para las tomas de las fotografías, usé al peluche. Es como si fuera un turista, que mira todo por primera vez.

Gracias a estas instantáneas nos aseguramos  de que el recuerdo sea real, no se distorsione, ya que como dice Draaisma, es frecuente que se engañe a la mente con recuerdos desfigurados. Además, aunque con el paso del tiempo las zonas fotografiadas cambien en la realidad, siempre tendremos la prueba gráfica de cómo fueron en un tiempo y en un lugar determinado.

Para acentuar todavía más la presencia y la no deformación de los recuerdos, se recurre a Google maps, donde he creado un mapa personalizado con todas las fotografías que realicé en dicha ruta. Estas fotografías están colocadas en el punto exacto (virtual) donde se tomaron, siguiendo una numeración (del 1 al 31) que indica cual fue la primera y cual la última.

Para reunir todos estos contenidos he creado un blog, cuyo protagonista es este peluche y sus aventuras por el mundo. Este blog esta dividido en dos partes, de dos proyectos diferentes. La primera es este proyecto, donde se sigue una ruta predeterminada y la segunda está relacionada con el azar (dedicada al proyecto final). En esta última, llevo al peluche conmigo a diario y realizo una fotografía casi todos los días de mi rutina.

Gracias al blog, todo el mundo que lo desee y disponga de un ordenador o dispositivo móvil con conexión a Internet, puede acceder de manera rápida y fácil a este proyecto, sin necesidad de desplazarse a un espacio determinado y sin tener que pagar por ello.

“La infancia tiene sus propias maneras de ver, pensar y sentir”.
Rousseau  (1712-1778)
Filósofo francés




[1] http://www.rtve.es/noticias/20110809/tiempo-pasa-mas-rapido-medida-hacemos-mayores/453341.shtml
[2] ¿Por qué el tiempo vuela cuando nos hacemos mayores? Autor, Douwe Draaisma. Madrid, Alianza Editorial, 2006.
[3] Principios de Psicología. Autor, William James, 1890.

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